20 mar 2009

TIEMPO

Cuando te levantabas esta mañana, te observaba
y esperaba que me hablaras, aunque fuera unas
cuantas palabras, preguntando mi opinión o
agradeciéndome, por algo bueno que
te haya sucedido ayer.
Pero noté que estabas muy ocupado buscando
la ropa adecuada para ponerte e ir al trabajo.
Seguí esperando de nuevo, mientras corrías
por la casa arreglándote.
Supe que había unos cuantos minutos
para que te detuvieras y me dijeras:
¡Hola!; pero, estabas demasiado ocupado.
Te observe mientras ibas rumbo al trabajo y
espere pacientemente todo el día.
Con todas tus actividades supongo que
estabas demasiado ocupado para decirme algo.
Pero está bien, al fin queda mucho tiempo.
Después encendiste el televisor,
esperé pacientemente;
apagaste el televisor,
cenabas; pero, nuevamente te olvidaste
de hablar conmigo y nada.
A la hora de dormir,
creo que ya estabas muy cansado.
Después de decirle buenas noches a tu familia,
caíste en tu cama y casi de inmediato
te dormiste, no hay problema
porque quizás no te das cuenta
que siempre estoy ahí para ti.
Tengo más paciencia de la que te imaginas.
También quisiera enseñarte como
tener paciencia para con otros.
Te amo tanto que espero todos los días
por una oración, un pensamiento o
un poco de gratitud de tu corazón.
Bueno, te estas levantando de nuevo,
y otra vez esperar sin nada más
que mi amor por ti,
esperando que el día de hoy
me dediques un poco de tiempo.
¡Que tengas un buen día!
Tu amigo:
Dios

2 comentarios:

  1. querida amiga, cuanta verdad dices en tus palabras... Dios siempre está ahí, pero casi nunca lo vemos o ponemos 20000 cosas antes que estar en su presencia... siempre nos espera con una sonrisa en sus labios pero estamnos demasiado ocupados en nuestras cosas...


    Querida amiga, fue un placer dar contigo, es muy bonito leerte.
    Gracias
    Un beso grande
    Lluis

    ResponderEliminar